Los lectores hablamos con Vila-Matas: comentarios del autor sobre 20 citas de su obra seleccionadas por los lectores

A través del grupo creado en FB ENRIQUE VILA-MATAS. Leyendo a Enrique Vila-Matas, el autor nos brindó la posibilidad de elegir citas de su obra para luego él comentarlas.

1- “¿Cómo conseguir ser tan infinitamente pequeño que uno desapareciera del todo?” Doctor Pasavento

Esta frase no habría sido posible sin un apunte de Kafka: “Dos posibilidades: hacerse infinitamente pequeño o serlo. Lo segundo es perfección, o sea, inactividad; lo primero inicio, o sea, acción”. Son unas palabras que encabezan mi libro de relatos Nunca voy al cine (1982). Son de una humildad
clarividente. Suponiendo que olvidemos el estado de inmovilidad del muerto y vivamos, hemos de saber que a lo máximo a lo que podemos llegar es a ser infinitamente pequeños. Eso ya sería ser mucho. Puede que el doctor Pasavento aspirara a ser infinitamente pequeño, quizás para después poder desaparecer mejor. En los tiempos actuales, por otra parte, lo infinitamente pequeño se está revelando más interesante que lo grande, o lo importante. Eso sucede, al menos, en el terreno científico. Ya decía Lichtenberg que la tendencia del hombre a fijarse en las minucias ha llevado a grandes cosas.

2-“Es el pintor de lo que pasa cuando parece que no pasa nada” . Dublinesca

El pintor es Hammershøi, que convierte sus interiores de mansiones en lugares de inquietud hipnótica. Podría estar a punto de suceder algo, pero en ese momento, como en la plaza que Georges Perec examina en Tentativa de agotar un lugar parisino, “no pasa nada”. Nosotros, ¿qué preferimos? ¿Qué todo siga así y no ocurra nada? O por el contrario, queremos que suceda algo. Hemos de saber que si pasa algo, habrá de afectarnos a nosotros. ¿Qué elegimos? Yo elijo que pase la pregunta de largo.

3-“Licores fuertes/como metal fundido”, que decía Rimbaud, seguramente su escritor preferido. Dublinesca

Son versos del Rimbaud de Mala sangre (que ha musicado Patti Smith). Para mí, lo más memorable de esta pieza visionaria está en esta zona: “Heme aquí en la playa armoricana. Ya pueden iluminarse de noche las ciudades. Mi jornada ha concluido; dejo Europa. El aire marino quemará mis pulmones; me tostarán los climas remotos. Nadar, aplastar la hierba, cazar, fumar sobre todo; beber licores fuertes como metal fundido –como hacían esos caros antepasados en torno de las hogueras”.

4- “Tomé un día en secreto la decisión de no prepararme para entrar en el mundo, sino para salir de él sin ser notado”. Doctor Pasavento

La frase contiene en estado puro el espíritu prudente de Jakob von Gunten, el aprendiz de mayordomo de la novela de Robert Walser. Mientras se prepara en el Instituto Benjamenta para ser el día de mañana un perfecto cero a la izquierda, Jakob va proyectando –gran amante de las “despedidas a la francesa”- su mutis por el foro, su discreta salida de todo escenario. Nada tranquiliza tanto como irse.

5- “Era una mujer muy fea y eso precisamente me excitaba muchísimo”. “París no se acaba nunca”

Tenemos del amor una visión muy incompleta y quizás por eso lo mitificamos tanto, olvidándonos de su ángulo ‘feo’, que es el que le da en realidad pleno sentido.

6-“Nada nos dice dónde nos encontramos y cada momento es un lugar donde nunca hemos estado”. Dublinesca

La felicidad extraña de ser conscientes de que estamos perdidos. Y la fascinación de poder entrar a cada momento en algo nuevo.

7-”[Benjamin, Walser] Son personajes que no han renunciado a su componente infantil, seguramente porque nunca fueron niños.” Dr. Pasavento

Aunque a veces la enterramos, la infancia es la era de nuestra genialidad. Las primeras imágenes o recuerdos primeros de nuestras vidas constituyen en realidad un secreto capital férreo del espíritu. Bruno Schulz decía que esas imágenes le señalan al artista los límites de su capacidad creativa; todo el resto de su vida consiste en explorarlas, interpretarlas e intentar dominarlas.

8- “Es muy grande Nueva York, pero quizá sí, quizá sea verdad que tienen razón los días laborables”, Dublinesca

El “tienen razón los días laborales” es un guiño a Lunes, poema de Jaime Gil de Biedma. En esta fase del libro creo recordar que Riba opta por contentarse con Dublín y renunciar a Nueva York, que es donde más le gustaría vivir. El resultado es divertido porque el Dublín de Riba -como el Dublín del Ulises de Joyce- se convierte en un día laborable. Quizás haya ciudades festivas, pero Dublín tiene el encanto de los lunes.

9-“La vida es demasiado breve como para vivir el número suficiente de experiencias, es necesario robarlas”, Desde la ciudad nerviosa

La frase, como se dice en el libro, es de Antonio Tabucchi. La incluí en el texto “Las que viajan leyendo”, una investigación sobre las mujeres que leen en los transportes públicos. Es imposible no conectar esa frase con mi cuento “La modestia”, de “Exploradores del abismo”, relato escrito muchos años después y que tal vez cerró mi saga de historias relacionadas con mi espionaje de lo que se oye en los transportes públicos.

10- “Sólo hay poesía en los abandonos”, El mal de Montano

Sin duda, un juego de palabras privado acerca de uno de mis poemas preferidos, Poetry of Departures (Poesía de los Abandonos), de Philip Larkin: “Oyes alguna vez, de quinta mano, / a modo epitafio: / Mandó todo al diablo / y se largó sin más…”.

11- “No sabía qué decirle. Me pareció que ya le había dicho demasiado diciéndole que era yo.” (Doctor Pasavento)

Son unas palabras que me sorprenden y que me encantan porque no reconozco como mías. Si resultara que finalmente son mías, sólo viene en mi auxilio una hermosa frase escrita por Brecht, el estribillo del primer poema que aparece en el Lesebuch für Städtebewohner: “¡Borra las huellas!”

12-”Sólo te queda resistir, no ser como aquellos que, a medida que la intensidad de su imaginación juvenil va decayendo, se acomodan a la realidad y se angustian el resto de su vida”. París no se acaba nunca.

Sé que se puede narrar perfectamente la vida de una persona a través de la tensión contínua que se produce entre ese “acomodarse a la realidad” y ese negarse a hacerlo. En ninguno de los dos casos obramos bien. Acomodarse crea malestar para siempre. Pero lo contrario nos deja a merced de las represalias de la realidad. “¿No le parece terrible la realidad?” le preguntaron a poeta Gabriel Ferrater, el hombre más inteligente de Barcelona cuando yo tenía 20 años. Y Ferrater contestó: “Sí, ¿pero qué me dice de la irrealidad?”

13.-“Soy Casi Watt, soy mero flujo discursivo” – Bartleby y compañía

Es decir, no llego ni a personaje de Becket, pero soy texto: voz incesante, pero en  retirada hacia su secreto.

14.-  “Vivo como un explorador. Cuanto más avanzo en la búsqueda del centro del laberinto,  más me alejo de él. (…) Soy como un explorador que avanza hacia el vacío. Eso es todo”. – Bartleby y compañía

Pero ¿Qué es exactamente un explorador que avanza hacia el vacío? Todo menos alguien que recorre las calles heladas con el corazón aturdido por la tristeza.

15.- “Pero sería peor que a alguien le diera por encender las lámparas de mi existencia”. – Dublinesca

Observo que una rendija de luz se alarga en la penumbra, pero no basta para guiar los pasos de mi existencia. No deseo, en todo caso, que se haga de día o que alguien encienda lámparas. Quiero permanecer así, a oscuras, como en la  última página de aquel cuento que Felisberto Hernández tituló “Nadie encendía las lámparas”.

16.- “Y le habla, con furia extraña, de quitarle al lenguaje su peso hasta que se asemeje a la luz lunar” . Dublinesca.

Es un buen proyecto, pienso. Y me quedo observando cómo la gente se hace más visible al estar ausente de un espacio.

17.- “Salí de su vida como se sale de una frase”. (Y Pasavento ya no estaba)

Me refiero a la vida de Marguerite Duras. Salí de su vida… Ignoro cómo fue, cómo se originó en mí esta breve frase que explica como me fui de la vida de alguien y al mismo tiempo cómo me voy de la frase misma. Sólo sé que de entre las mías es una de las que más me gustan y lo seguirá siendo mientras sepa salir de ella.

18.- “Y perdóname si cuando eras feliz yo dormía”. Infinitamente serio

Y perdóname si esta frase no puedo aclarártela.

19.- “El lápiz de la literatura latina”. Dublinesca

Un camarero español, muy racial. Lo recuerdo muy bien. En Howth. Lleva un horrendo lápiz en la oreja. “El lápiz de la literatura latina”, piensa Riba. Hasta aquí la ficción. En el mundo real, el camarero existió. Nos hizo creer a toda la Orden del Finnegans que era irlandés y quedó encantado de poder engañarnos y también estuvo muy contento cuando pudo decirnos que era gallego. Trabajaba en un restaurante de Howth y también es verdad y por tanto es real que fuera racial. Sólo el lápiz es una invención, un añadido a la realidad del camarero racial. Con el tiempo, el lápiz está cobrando una mayor importancia que el pobre personaje real. De hecho, el personaje -al que llamaremos Mar Don, o simplemente Mardón- se ha perdido ya en la bruma y en el tiempo. El lápiz, en cambio, está vivo esta tarde aquí en facebook y en Howth, donde un alma amiga acaba de hacerme saber que lo ha visto en la mesa que hay a la entrada del restaurante Sea Down, a la salida del pueblo. Esta noche alguien cenará muy cerca de él. Para ayudar a identificarlo (porque puede que haya más lápices): su madera  se ha vuelto celta y del color rojo en el que está  escrito “Down” se está desprendiendo el esmaltado, concretamente de la letra “w”.

20- “Mi padre, que en otros tiempos había creído en tantas y tantas cosas para acabar desconfiando de todas ellas, me dejaba una única y definitiva fe : la de creer en una ficción que se sabe como ficción, saber que no existe nada más y que la exquisita verdad consiste  en ser consciente de que se trata de un ficción y, sabiéndolo, creer en ella” .Ultimas líneas de Una casa para siempre.

Pasa el tiempo y la exquisita verdad sigue ahí, y la mañana tiene calma y sol, y el mundo no cambia.

21.- “Pasa el tiempo y la exquisita verdad sigue ahí, y la mañana tiene calma y sol, y el mundo no cambia” (comentario a una cita)

Sepa usted que mi padre, que en otros tiempos creyó en tantas y tantas cosas para acabar desconfiando de todas ellas, me dejó una única y definitiva fe : la de creer en una ficción que se sabe como ficción, saber que no existe nada más y que la exquisita verdad consiste  en ser consciente de que se trata de un ficción y, sabiéndolo, creer en ella.

PARTICIPAMOS: Juan Salas Villanueva, Susana Borobio, Elisa Rodríguez Court, Juan Antonio Friedich Pi, Magdalena Herrera de Boersner, Gabriel Meraz, Silvia Rodríguez Court, Ernesto Cazal, Jose Luis Redon, Santiago Gil, Jesús Garrido, Victor Gallego, Javier Avilés, Mónica Ballesteros Triguero, Karla Olvera, Lilith Wasp y Alejandra Moglia.

Diciembre, 2010

FUENTE

Enrique Vila-Matas. Leyendo a Enrique Vila-Matas, en Facebook

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