Dirección animal, por Enrique Vila-Matas

Posted on junio 4, 2013 por

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fin-del-camino

Estuve en ese coloquio en el que una lectora le preguntó al respetable narrador cuándo pensaba dejar de escribir contra todos los que -en las leyes, en la vida, en los libros- eligen la dirección animal. Y el narrador, imperturbable, respondió: “Cuando haya aprendido a hacerlo mejor, señora”.

Me pareció que tras su respuesta se hallaba la idea encantadora, pero más bien ingenua, de progreso. El verano pasado, en la Documenta de Kassel, entré en una estancia vacía del museo Fridericianum en la que no había nada, salvo la instalación sonora de Ceal Floyer: la voz de Tammy Wynette repitiendo indefinidamente las palabras I will just keep on/ till I get it right (Continuaré hasta que lo haga bien).

¿Una destilación de la neurosis del artista que insiste? Pensé que muchos de los que buscan continuar hasta “hacerlo bien” caen en el error de querer seguir la obra de sus predecesores, como si creyeran que en el arte se puede avanzar. Y también pensé que estaba de acuerdo con Duchamp cuando decía que el arte es producido por una serie de individuos que se expresan personalmente y no es nunca una cuestión de progreso, pues mejorar no es más que una pretensión exorbitante por parte nuestra.

No son muchos, pero en la región de “los que insisten” hay también creadores sin alma de discípulos: solitarios que huyen de todos aquellos que, por temor a la libertad de caminar por su cuenta, acaban repitiendo lo ya manoseado por los maestros que han intentado en vano superar.
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