La timidez como método, por Enrique Vila-Matas

Posted on abril 20, 2013 por

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Todas las moscas son distintas. Mi preferida está en este cuento mínimo de la gran Lydia Davis: “Al fondo del autobús, en el baño, esa mínima pasajera ilegal, camino de Boston”.

Muy diferentes son las moscas entre sí, pero se parecen. Augusto Monterroso, experto en ellas, solía decir: “La mosca que hoy se posó en tu nariz es descendiente directa de la que se paró en la de Cleopatra”. El mundo de las moscas sin ley siempre le atrajo y planeó una antología general sobre tan enmarañado universo. Finalmente abandonó el proyecto porque tendía a lo infinito y él era un escritor de brevedades. Pero conviene aclarar que no ignoraba que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir textos interminables. Esto pude descubrirlo el mismo día de verano en que en un bar de Barcelona conocí a Monterroso y, en medio de la animada conversación, me contó de golpe una historia que vi con toda claridad que desmentía su exclusiva afición por lo breve. Erase una vez, me dijo, una cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una cucaracha.

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