LA TRILOGIA INVOLUNTARIA. MARIANA SÁNDEZ.

Posted on septiembre 26, 2012 por

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A Vila-Matas le gusta decir que Aire de Dylan  es la más personal de sus novelas, su libro más libre. Hace pensar en ella como una posdata, no por restarle valor, sino al contrario, porque es diferente y da lugar a un desvío. Enuncia lo que se quiso decir todo el tiempo y se deja para el final. Parece escrita por otra voz. Y porque una posdata tiene, por cierto, un aire más leve; en relación a su contexto, es más íntima.

Quizás se deba al tono confesional y nostálgico del narrador, ese que suele asemejarse al autor catalán y que aquí coincide hasta en el zodíaco. Uno que se define como escritor demasiado prolífico, de vida gris, empeñado en que tarde o temprano dejará de escribir y desaparecerá, como ha repetido incansable sobre sí mismo y sobre sus “personajes Vila-Matas”.

O porque tiene un registro más narrativo, menos ensayístico, opinaron algunos críticos. Hay mayor dosis de ficción, no tanta realidad, completaron otros. Como si pudieran contabilizarse los grados de ficción y de realidad, de ensayo y metaliteratura, de intertextualidad y autorretrato, de cita y pastiche, de impostura y de máscara, de humor, ironía y absurdo, que combina visceralmente en cada libro. Acaso lo nuevo, entonces, tenga que ver con la trama quebradiza, que se deja llevar desordenada como la vida, confirma el autor. Pero sobre todo con el tono teatral, desenfrenado, suelto que utiliza: “Algunos entran muy tarde en el teatro de la vida pero cuando lo hacen parece que entren sin brida y directos ya hasta el final de la obra. Ese es mi caso”, corrobora la primera frase de la novela.
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