Las regiones inferiores, por Marcelo Suárez de Luna

Posted on mayo 10, 2011 por

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Me gusta Vila-Matas. Recién lo empiezo a leer y ya me gusta. Me gusta que le guste Gombrowicz y que haya querido ser como él antes de haberlo leído. Y eso justifica que ya disfrute de su escritura, aunque apenas haya leído la mitad de dos de sus libros: eso sí, en simultáneo. Me gusta lo que escribe Vila-Matas y me gusta que a su Doctor Pasavento le gusten Robert Walser y sus regiones inferiores: “Si alguna vez una mano, una oportunidad, una ola, me levantase, y me llevase hacia lo alto, allí donde impera el poder y el prestigio, haría pedazos a las circunstancias que me hubieran llevado hasta allí y me arrojaría yo mismo hacia abajo, hacia las ínfimas e insignificantes tinieblas. Sólo en las regiones inferiores consigo respirar”.

Dice Pasavento que “lo que en realidad hacemos cuando caminamos por una ciudad es pensar” y tiene razón. Por lo menos en mi caso. Hoy. Caminaba por Buenos Aires y mientras miraba sin ver pensaba que me gustan mucho las personas que doblan por el costado contrario al de la notoriedad y se refugian en los subsuelos. Ernesto Sótano, le decía socarronamente Borges a Sabato, por su deleite por los túneles y las tumbas, aunque parece que a Don Ernesto le gustaba la superficie más que a Don Jorge Luis. El mismo Gombrowicz se jactaba de su sangre noble, quizás para contrarrestar su timidez. Porque esto no impide que me gusten los autores vanidosos, claro. Pero pienso en Bruno Schulz pintando y escribiendo sin mayor interés de salir de su Drohobicz natal. O en Kafka, ordenándole a su amigo Brod que quemara todos sus escritos. O en Pessoa con su no querer ni poder ser nada. A mí también me gustan las regiones inferiores. Y aunque el talento no tenga nada que ver con la posición en que el escritor se siente en el teatro de la literatura, me siento más cómodo con los que no se matan por un palco, al costo de alejarme un poco de Hemingway, Onetti o Cela, a quien aún no he leído tal vez por eso. A las regiones inferiores las veo allá arriba, en el paraíso del teatro (o gallinero según los que no suben nunca).

Si resulta que Vila-Matas no es así sino solamente es así su Doctor Pasavento, no me importa. Lo que a mi me importa de él es lo que diga en sus libros. Allá, en el paraíso, donde el escenario se adivina más que lo que se ve, Kafka, Schulz, Walser o Borges, hablan poco de sí mismos y de su obra. Porque son tipos comunes cuando no escriben. Artistas que en lo oscuro son como cualquiera de nosotros, los que navegamos anónimamente por las regiones inferiores.

Marcelo Suárez de Luna

Dedicado a Alejandra Moglia y su excelente blog que me dieron el alerta Vila-Matas.

EN: La menor idea

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